La amigdalitis es una inflamación (lo que suele terminar en ‘-itis’ casi siempre significa inflamación) de las amígdalas (en latín significa almendras) que son dos pequeñas masas que se encuentran cada una a un lado de la faringe. Esta inflamación se puede convertir en una infección formando pus, apareciendo fiebre, escalofríos, cansancio…
Amigdalitis y sus Causas
- Flora bacteriana débil con estreñimiento lo que nos lleva a putrefacciones intestinales y fermentaciones. Más información en ‘Estreñimiento. Vaya Tormento’. El hígado está sobrecargado para ayudar a eliminar tal cantidad de toxinas en el intestino y, por eso, se produce una invasión microbiana ‘mala’ en el intestino que directamente se va a la sangre (torrente sanguíneo) para fijarse en la garganta, más concretamente en las amígdalas. Toda putrefacción intestinal y todo exceso de heces antiguas en nuestro interior hace que nuestra sangre sea ácida y tóxica haciendo que toda la ‘basura’ circule por nuestro torrente circulatorio que, al final, se instalará en alguna parte de nuestro cuerpo que esté desprotegido o débil. Muchas enfermedades provienen de un estreñimiento duradero y crónico además de una alimentación a base de comida basura y procesada.
- El frío, el mal tiempo o el contacto con alguien enfermo puede hacer que el microbio patógeno, la bacteria más común aquí es la Streptococcus pyogenes, entre en nuestro cuerpo y se implante en las amígdalas si nuestra resistencia a las infecciones es bastante pobre. Otros bichitos que pueden también causarnos amigdalitis son una gran número de virus diversos como el virus de Epstein-Barr o el del herpes simple.
- La parte emocional también influye así que muchas personas que no se expresan con claridad, que se guardan sus sentimientos suelen tener problemas de garganta, sobre todo de amígdalas, y aparecen cuando la persona está en un momento crítico emocional.
Amigdalitis y su Protocolo Convencional
Si vamos al médico ya sabemos lo que nos a recetar: Antibióticos como la penicilina y la eritromicina, antiinflamatorios y algún antitérmico para bajar la fiebre.
Los antibióticos no son la solución ya que alteran nuestra ya alterada flora bacteriana creando un gran desbarajuste interno volviendo más adelante a sufrir de la misma condición. Se convierte en algo cíclico y vicioso: Amigadilitis-antibióticos-amigdalitis-antibióticos. La toma reiterada de antibióticos nos vuelve indefensos y debilita nuestro sistema inmunitario que lo hace propenso a coger cualquier tipo de infección futura. Es como si lleváramos un cartel en la frente que dijera: ‘¡Adelante chicos, sois bienvenidos, estáis es vuestra casa!’
Amigdalitis y Nutrición
Si queremos mejorar, si queremos curarnos y dejar de tener esta infección (donde hay pus hay infección, es decir, pueden haber virus, bacterias o microbios insanos) debemos hacer unos cambios en nuestra alimentación para ayudar a nuestro cuerpo a curarse antes, a rehabilitarse. Debemos eliminar:
- Todo alimento refinado (arroces, pastas, panes blancos, bollería), todo alimento procesado y todo lo que contenga azúcar (que ya es mucho a eliminar).
- Carne roja incluyendo embutidos y conservas.
- Los lácteos y derivados (más información en ‘La Leche que te Dieron. Deja de tomar Leche’), leche de soja (más información en ‘Adiós a la Soja’) y demás leches vegetales (de almendras, de avena, de cacahuetes, etc.), frutos secos, plátanos, gluten (seitán), avena y trigo en todas sus formas ya que son alimentos que producen mucosidades y donde hay mucosidad encontraremos virus, hongos, microbios ya que es su hábitat preferido. Más información en ‘Creadores de Mocos’.
- Alimentos de naturaleza fría como aguacates, helados, bebidas frías, fruta y sus smoothies, exceso de verdura cruda, etc.
Amigdalitis y Recomendaciones
- Debemos llevar una nutrición más limpia con alimentos frescos, sin procesar, de la estación.
- Tomar kuzu para regenerar nuestra flora intestinal y alcalinizar la sangre y así ayudar a expulsar la mucosidad y la infección. Más información en ‘Kuzu. Adiós a los Mocos y a los Problemas Intestinales’.
- Las infusiones de jengibre o de kuzu con jengibre calmarán nuestra garganta irritada eliminando los mocos, el pus y activando nuestra flora bacteriana intestinal. No soy partidaria de las infusiones con miel ya que a toda bacteria le encanta el dulce.
- Moxibustión. Si puedes aprovecha para que te ayuden al proceso con unas sesiones de Acupuntura.
- Tomar bismuto en ampollas, el oligoelemento por excelencia.
- Hacer enjuagues bucales con Agua de Mar. Más información en ‘Agua de Mar. Volver al Origen’.
- Tomar CDS de Andreas Kalcker.
Garganta y Emociones
Veamos lo que Louis Hay nos cuenta sobre la parte emocional de nuestra garganta:
- Garganta: Canal de expresión y creatividad.
- Dolor, irritación garganta: Represión del enfado. Sentirse incapaz de expresarse.
- Amigdalitis: Miedo, emociones reprimidas. Creatividad sofocada.
- Anginas: Fuerte creencia en la propia incapacidad de hacerse valer y de pedir lo que se necesita.
- Nudo en la garganta: Miedo. Desconfianza del proceso de la vida.
- Problemas de garganta: Incapacidad para hacerse valer. Rabia reprimida y tragada. Negativa a cambiar.
Debemos ser claros y directos. Debemos aprender, de nuevo, a expresarnos, a ser fieles a nosotros mismos, a no ocultar nuestros sentimientos, a valorarnos para que así nuestro cuerpo no tenga que mandarnos sus ‘mensajitos’ (incomprendidos por muchos) como una amigdalitis o un cólico nefrítico o simplemente un repentino dolor de pie y tengamos que así ‘despertar’ porque no queda otra.